La comunidad general de regantes del Canal de Bardenas iniciaba este miércoles, 9 de marzo, la campaña de riego de este año 2022. Lo hace con cupos y con tan sólo un tercio de la dotación de agua necesaria para un desarrollo satisfactorio de las labores de riego. La reserva de agua actual supone una dotación de riego de menos de 3.300 metros cúbicos por hectárea, frente a la cifra que la comunidad general da para unos regadíos consolidados: en torno a los 9.000 metros cúbicos. En las dos últimas campañas los cupos se establecieron el 7 de abril y el 25 de julio respectivamente.
La reserva hídrica bruta en el sistema del Canal de Bardenas es del ochenta por ciento. En cuanto a la nieve, existe una reserva teórica de 110 hectómetros cúbicos en la cuenca del río Aragón; los regantes dicen que es una cifra situada claramente por debajo de la media para estas fechas. La comunidad general indica que “lo que llevamos de año hidrológico se caracteriza por marcados contrastes en las aportaciones acumuladas mensuales, alternándose más meses secos que meses húmedos; en términos totales, a fecha de 9 de marzo, han entrado al embalse de Yesa 459 hectómetros cúbicos frente a la media de los últimos diez años de 626 hectómetros cúbicos”.
Añade que, “mientras la obra del recrecimiento del embalse de Yesa no esté terminada, la campaña de riego nuevamente dependerá de la meteorología y de la evolución de la reserva de la nieve”.
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Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”
La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.
Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.
Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.
Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.
José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.
Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.
Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.
Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.
Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.
Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.











