Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

sábado, 10 de octubre de 2026

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ASAJA reclama al ministro Luis Planas medidas urgentes ante la crisis de precios en los cereales y el incremento de los costes de producción

El presidente nacional de ASAJA, Pedro Barato, ha participado esta semana en el encuentro convocado por el Ministerio de Agricultura con las organizaciones profesionales agrarias para abordar diversos asuntos de actualidad del sector agroalimentario.

Pedro Barato ha trasladado al ministro Luis Planas su “preocupación por la situación de los productores de cereales, cuyos precios se encuentran en niveles inasumibles —en torno a los ciento noventa y dos euros por tonelada— mientras los costes de producción siguen al alza”.

El presidente nacional de ASAJA denuncia que “hay quien utiliza el contexto internacional para justificar caídas injustificadas de precios en origen; alguien está poniendo de excusa los aranceles para hundir los precios, y no tiene nada que ver”.

Reclama al Gobierno que actúe con firmeza para defender los intereses del campo español en los mercados exteriores:

– Pedro Barato valora la apertura a nuevos destinos como Vietnam o China, pero subraya “la necesidad de reforzar la promoción de productos en mercados consolidados como Estados Unidos”, y reitera “el rechazo a cualquier política de aranceles que perjudique al sector”.

– Traslada al ministro su “inquietud ante la posible imposición de aranceles al fertilizante ruso, que podría encarecer aún más los costes de producción”. Dice “no entender que se impongan aranceles a lo necesario para producir mientras se sigue comprando gas ruso sin restricciones”.

– Respecto al acuerdo con MERCOSUR, ASAJA expresa su “oposición a que España lidere su defensa en las condiciones actuales, dada la asimetría en los plazos de apertura comercial para productos clave como el aceite o el vino”.

En relación con la Política Agraria Común (PAC), Pedro Barato ha insistido en que “las reformas deben centrarse en tres aspectos clave: más presupuesto, menos burocracia y más enfoque hacia la agricultura profesional”. ASAJA solicita “una reunión específica sobre la PAC antes de que finalice el mes, con el fin de evaluar el impacto de las medidas actuales y abordar la planificación futura del sector”.

15 de abril de 2025

Otras noticias

Santa María la Mayor (el Pilar), apuesta de Zaragoza tras su conquista por Alfonso el Batallador

ALBERTO CEBRIÁN

La basílica del Pilar es uno de los iconos de Zaragoza. Está claro que no es un templo medieval, sino posterior. ¿Por qué se puede decir que fue clave para su existencia e, incluso, para la propia devoción a la Virgen el periodo en el que esta ciudad estuvo en manos del rey aragonés Alfonso el Batallador, que la conquistó en 1118?

La respuesta aparece en la novela histórica El Batallador y Granada, obra de quien suscribe, si bien se puede apuntar de forma breve que, hasta ese momento —comienzos del siglo XII—, la gran advocación en Zaragoza había sido la de Santa Engracia, aunque la madre de Jesucristo ya tenía su propio templo.

Éste era la iglesia de Santa María la Mayor, contigua a la domus romana en la que se encontraba la columna de jaspe —el pilar— vinculada, según la tradición cristiana, a la visita de la Virgen. Recuerden que en el año 2040 se cumplirá el segundo milenio de esa efemérides; ya hay carteles alusivos a ello en la basílica del Pilar.

Los citados inmuebles —iglesia y domus— estaban situados junto al río Ebro. El templo era de origen visigótico, el cual podía ser usado y visitado en tiempos de la Zaragoza islámica, llamada por entonces Saraqusta. Ha quedado dicho: podía ser usado y visitado en tiempos islámicos pero no restaurado, por lo que su estado de deterioro fue progresivo.

Cuando Alfonso el Batallador entró en la ciudad, y siendo obispo Pedro de Librana, se adoptaron varias decisiones: una de ellas fue consagrar la mezquita aljama como catedral, en honor a El Salvador en su Epifanía (las obras de remodelación tardarían varias décadas en llegar); recuperar y dignificar la iglesia de Santa María la Mayor; y levantar un templo que estuviese dedicado a María Magdalena.

Con el paso del tiempo, la devoción a la Virgen del Pilar fue en aumento. Felipe IV, en el siglo XVII, la instrumentalizó desde el punto de vista político, como elemento cohesionador de sus territorios, como escenificación de contar en sus dominios con el favor divino y como herramienta de lucha espiritual contra la Reforma protestante.

Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso el Batallador, se habilitó un templo románico que tomó el relevo del visigótico; sin embargo, un incendio acaecido en el siglo XV obligó a afrontar la construcción de una nueva iglesia, que sería de estilo gótico-mudéjar y que no resultaría ser la definitiva.

La creciente devoción, ya citada antes, llevó en el siglo XVII a plantear levantar un inmueble mucho mayor. Debía rivalizar con la catedral de El Salvador pero no debía hacerlo en estilo gótico, sino siguiendo los nuevos cánones artísticos, ya que se había entrado en el periodo del Barroco.

El primer arquitecto que acometió esta empresa fue Francisco de Herrera el Mozo, completando la obra Ventura Rodríguez, que introdujo matices neoclásicos. Era el siglo XVIII. Los trabajos de construcción continuarían durante las centurias siguientes: XIX y XX, hasta quedar completamente rematada y tener la estampa actual.

9 de octubre de 2026 |
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