Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

domingo, 11 de octubre de 2026

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ASAJA Huesca habla de cosecha excepcional en cereal en 2020 y de situación crítica en ganadería extensiva

ASAJA Huesca hace balance de este año 2020. Habla de la cosecha excepcional que se produjo en cereal de invierno, y habla de la situación crítica que se da en ganadería extensiva. También cita la importancia de estar pendientes de la Peste Porcina Africana.

Esta organización profesional agraria recuerda los problemas que ha habido este año en materia de sanidad vegetal. Incide en la excepcionalidad de la cosecha de cereal de invierno, aunque desigual en cuanto a zonas.

Apunta que cae la superficie dedicada a girasol, arroz y guisante; y que no sube la superficie dedicada a colza.

ASAJA Huesca habla del II Congreso Ibérico del Maíz, que iba a celebrarse en Barbastro (Huesca) en este 2020 y que tuvo que posponerse a otoño de 2021 como consecuencia de la situación epidemiológica por la COVID-19.

Respecto a la alfalfa, hubo problemas por lluvias en los dos primeros cortes de este año 2020, y ha habido problemas de logística derivados de la pandemia por la COVID-19.

La campaña de fruta se saldaba en la provincia de Huesca con una menor producción. Ha sido un año de mayor demanda de este producto. Ha habido además problemas de mano de obra en determinados momentos.

ASAJA Huesca incide en que Aragón se consolida como productor de almendra, sobre todo gracias a las plantaciones nuevas en parcelas de regadío.

Las afecciones han sido varias en vid, dado que por un lado han estado los problemas fúngicos y por otro los derivados de las restricciones en hostelería y turismo.

El ovino y caprino extensivo se ha visto muy afectado por la pandemia; la situación sigue siendo crítica en términos generales en este sector. Lo mismo ocurre, dice ASAJA Huesca, en vaca nodriza y en vacuno de cebo. También habla de cosecha reducida de miel y de precios no buenos.

Sí funciona la exportación para el porcino intensivo, un sector que debe estar muy pendiente de la Peste Porcina Africana.

ASAJA Huesca recuerda que en este año ha nacido la plataforma AGRICAragón.

Esta organización agraria lanza un mensaje de denuncia en materia de desarrollo rural y de ayudas de la Política Agraria Común (PAC). Dice: “Denunciamos como muy grave que, paralelamente a la reiteración del discurso y declaración de sensibilidades con el medio rural y el despoblamiento, las caídas de las aportaciones presupuestarias son brutales”.

21 de diciembre de 2020

Otras noticias

Santa María la Mayor (el Pilar), apuesta de Zaragoza tras su conquista por Alfonso el Batallador

ALBERTO CEBRIÁN

La basílica del Pilar es uno de los iconos de Zaragoza. Está claro que no es un templo medieval, sino posterior. ¿Por qué se puede decir que fue clave para su existencia e, incluso, para la propia devoción a la Virgen el periodo en el que esta ciudad estuvo en manos del rey aragonés Alfonso el Batallador, que la conquistó en 1118?

La respuesta aparece en la novela histórica El Batallador y Granada, obra de quien suscribe, si bien se puede apuntar de forma breve que, hasta ese momento —comienzos del siglo XII—, la gran advocación en Zaragoza había sido la de Santa Engracia, aunque la madre de Jesucristo ya tenía su propio templo.

Éste era la iglesia de Santa María la Mayor, contigua a la domus romana en la que se encontraba la columna de jaspe —el pilar— vinculada, según la tradición cristiana, a la visita de la Virgen. Recuerden que en el año 2040 se cumplirá el segundo milenio de esa efemérides; ya hay carteles alusivos a ello en la basílica del Pilar.

Los citados inmuebles —iglesia y domus— estaban situados junto al río Ebro. El templo era de origen visigótico, el cual podía ser usado y visitado en tiempos de la Zaragoza islámica, llamada por entonces Saraqusta. Ha quedado dicho: podía ser usado y visitado en tiempos islámicos pero no restaurado, por lo que su estado de deterioro fue progresivo.

Cuando Alfonso el Batallador entró en la ciudad, y siendo obispo Pedro de Librana, se adoptaron varias decisiones: una de ellas fue consagrar la mezquita aljama como catedral, en honor a El Salvador en su Epifanía (las obras de remodelación tardarían varias décadas en llegar); recuperar y dignificar la iglesia de Santa María la Mayor; y levantar un templo que estuviese dedicado a María Magdalena.

Con el paso del tiempo, la devoción a la Virgen del Pilar fue en aumento. Felipe IV, en el siglo XVII, la instrumentalizó desde el punto de vista político, como elemento cohesionador de sus territorios, como escenificación de contar en sus dominios con el favor divino y como herramienta de lucha espiritual contra la Reforma protestante.

Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso el Batallador, se habilitó un templo románico que tomó el relevo del visigótico; sin embargo, un incendio acaecido en el siglo XV obligó a afrontar la construcción de una nueva iglesia, que sería de estilo gótico-mudéjar y que no resultaría ser la definitiva.

La creciente devoción, ya citada antes, llevó en el siglo XVII a plantear levantar un inmueble mucho mayor. Debía rivalizar con la catedral de El Salvador pero no debía hacerlo en estilo gótico, sino siguiendo los nuevos cánones artísticos, ya que se había entrado en el periodo del Barroco.

El primer arquitecto que acometió esta empresa fue Francisco de Herrera el Mozo, completando la obra Ventura Rodríguez, que introdujo matices neoclásicos. Era el siglo XVIII. Los trabajos de construcción continuarían durante las centurias siguientes: XIX y XX, hasta quedar completamente rematada y tener la estampa actual.

9 de octubre de 2026 |
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