La Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (Anove) lanza un mensaje de defensa de la mejora vegetal en el marco del Día Mundial de la Agricultura, que se conmemora este viernes, 9 de septiembre. Dice que “la mejora vegetal es clave para que la agroalimentación siga siendo la primera actividad industrial de España, y ha contribuido a incrementar los rendimientos agrarios hasta en un noventa por ciento”. Anove presenta el informe siguiente con motivo del Día Mundial de la Agricultura:
“La agricultura es hoy uno de los pilares fundamentales de la economía. Se trata del principal sustento alimentario a nivel mundial que, además de servir como soporte al mantenimiento de los animales y de generar fibras textiles, produce energía a través de la biomasa y favorece la reducción de la erosión del suelo. Por todo ello, la agricultura es considerada una de las actividades económicas, sociales y ambientales esenciales para el ser humano y, por eso, cada día 9 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Agricultura, con el que se pone en valor la importancia de las tareas agrarias y se reconoce el valor imprescindible de quienes se dedican a la producción de alimentos vegetales.
El sector agroalimentario es la primera actividad industrial en España: genera un ocho por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) y el dieciséis por ciento de las ventas totales, y tiene una capacidad de exportación de diecisiete mil millones de euros. Está conformado por seiscientos mil agricultores y por treinta y una mil empresas, la mayor parte de ellas de tamaño pequeño y mediano. Sólo el sector de frutas y hortalizas genera en España doscientos mil empleos directos, a los que hay que añadir ciento cincuenta mil indirectos en labores de manipulación y envasado. España es el quinto productor de frutas y verduras a nivel mundial y el primer productor de la Unión Europea, con más del veintidós por ciento de la producción del continente.
Producir más para satisfacer las necesidades de una población en constante crecimiento, y hacerlo de manera sostenible, es decir, empleando los menores recursos posibles, es uno de los retos actuales de la agricultura que, además, debe hacer frente ya, como ningún otro sector, a los desafíos del cambio climático. Para lograrlo, resulta imprescindible la labor de investigación que permita mejorar la calidad y la productividad de semillas y plantas, generar nuevas variedades vegetales que satisfagan las demandas de los consumidores, haciendo posible, al mismo tiempo, que los cultivos se adapten a las nuevas situaciones climáticas sin disminuir la rentabilidad del agricultor. Hay que tener en cuenta que, gracias a la labor de investigación, las empresas obtentoras pueden mejorar las variedades vegetales actuales e, incluso, desarrollar otras nuevas, aumentando la productividad y haciendo realidad la agricultura sostenible”.
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El X FNDR incide en “el gran reto de una igualdad efectiva entre hombres y mujeres, y que éstas tengan explotaciones agrarias mayores y poder de decisión”
La tercera mesa de debate celebrada en el X Foro Nacional de Desarrollo Rural (FNDR), en el marco de la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA) de Zaragoza, se tituló “Condiciones de vida y equidad en el mundo rural”. Se habló de las desigualdades existentes en este ámbito y de “la necesidad de conseguir una igualdad efectiva entre hombres y mujeres”. También se dijo que “éstas deben tener explotaciones agrarias mayores y deben incorporarse a los órganos de decisión de organizaciones y empresas”.
Esta mesa técnica estuvo coordinada por Miriam Ferrer, jefa de sección de Planificación e Igualdad del Departamento de Agricultura del Gobierno de Aragón. Participaron Carolina Gutiérrez, subdirectora de Dinamización del Medio Rural, del Ministerio de Agricultura; Lucía López, fundadora de Mallata.com; y Natalia Aguilera, gerente de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía en Huelva.
Miriam Ferrer incidió en el hecho de que “el medio rural presenta una serie de desigualdades y de carencias, siendo las mujeres y los inmigrantes los colectivos que, en muchas ocasiones, sufren una mayor vulnerabilidad”.
Indicó que “el medio rural está muy envejecido y masculinizado”, y que “las mujeres manifiestan encontrarse muy satisfechas con su modo de vida pero tienen muchas dificultades para encontrar trabajos de calidad, viéndose obligadas a emprender”.
Habló de “otro punto importante de desigualdad: tiene que ver con la necesidad de mano de obra, que suele cubrirse por parte de los trabajadores inmigrantes; existen momentos en las campañas en los que hay una masificación de personas, lo que puede llevar a ciertos abusos”.
Lucía López centró su discurso en “los muchos casos de carencias que se producen en el medio rural, los cuales no se dan en las ciudades o, al menos, no en la misma dimensión; es claro el ejemplo de la maternidad, que sigue siendo una barrera o condicionante”.
Dijo que “no todas las mujeres pueden teletrabajar y, además, en el campo hay momentos de mucha labor, por lo que no es fácil conciliar la vida familiar y la laboral; he observado que son las mujeres las que cogen jornada reducida y no los hombres, lo que significa que son ellas las que afrontan determinadas funciones familiares, condicionando su carrera profesional”.
Carolina Gutiérrez argumentó que, “si queremos que el medio rural y el agro sigan vivos y activos, es preciso dar salida a las demandas que van apareciendo en los foros de debate; si hace algún tiempo se incidía en la conectividad, ahora se hace mención al transporte, vivienda y mano de obra”.
Explicó que “se viene observando que los negocios de las mujeres en el medio rural son menores respecto a los que gestionan los hombres; por este motivo, en el Ministerio de Agricultura estamos impulsando acciones que permitan que las mujeres puedan gestionar explotaciones agrarias mayores, en cuanto a su dimensión física y en cuanto a su volumen económico”.
Natalia Aguilera expuso que “es importante, además, que haya una implicación efectiva de mujeres y jóvenes en el movimiento cooperativo; deben incorporarse a los órganos de gestión y de decisión”.
Defendió que “lo esencial es que den el primer paso, consistente en acudir a las asambleas, conocer personas y comenzar a intervenir, con el objetivo de llegar a implicarse activamente; es algo que no hay que forzar, sino que debe conseguirse de forma paulatina”.
Carolina Gutiérrez reconoció: “Soy una convencida del potencial del asociacionismo y en concreto de las cooperativas”. Argumentó que, “a través de éstas, se debe impulsar estructuras que permitan ayudar socialmente a las mujeres; un ejemplo de servicio que se puede dar es el de las guarderías, para conciliar la vida familiar y laboral”.
Lucía López apuntó algo que le resulta lamentable: “Lo que vengo observando es que, mientras las chicas jóvenes tienen interiorizado un discurso de empoderamiento, queda mucho por hacer en el caso de los chicos jóvenes del medio rural, con posturas mucho más retrasadas que las que tenían incluso nuestros abuelos”.
Natalia Aguilera se refirió al tema de la mano de obra. Dijo que “la gestión colectiva de contrataciones en origen se ha consolidado como una herramienta clave para garantizar empleo, transparencia, legalidad y estabilidad en la agroalimentación, especialmente en territorios rurales con una fuerte dependencia económica de ese sector, como Huelva”.
Explicó que “en su día venían a trabajar personas procedentes de Polonia, Bulgaria y Rumanía pero, por el desarrollo de sus propios países, comenzaron a dejar de venir desde Polonia, luego desde Bulgaria y finalmente desde Rumanía; ahora estamos desarrollando proyectos sociales de codesarrollo con Honduras y Marruecos para un beneficio mutuo”.
Carolina Gutiérrez puso sobre la mesa varios retos, a modo de resumen de la mesa redonda: “Incrementar la profesionalización de las mujeres en la actividad agraria, fomentar su participación en las organizaciones, impulsar el emprendimiento femenino, y mejorar su calidad de vida y que tengan oportunidades de trabajo en el medio rural”.
Miriam Ferrer aseveró que “el tema elegido para esta mesa técnica es muy importante por justicia social, teniendo muy claro que el gran objetivo que hay que conseguir es que haya igualdad y equidad en el medio rural”.











