El presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de España, Ángel Villafranca, ha escrito un artículo de opinión que ha titulado “Siempre hemos estado ahí”. Alude a la crisis sanitaria que estamos viviendo por culpa del coronavirus COVID-19 y a la crisis económica que puede dejar sobre la mesa.
Reconoce que, vista la situación actual del país, le parecen infantiles las preocupaciones de hace algunas semanas, cuando tenía ante sí secundar las movilizaciones del agro español y organizar el Congreso de Cooperativas Agro-alimentarias.
Ángel Villafranca indica que vive un cambio en el orden de prioridades, y defiende que no ve que vaya a haber un nuevo modelo económico, sino que se van a reforzar en el futuro determinados valores, como la existencia de un sistema productivo de alimentos, y la importancia de la cooperación.
Valora el papel que debe jugar en el futuro la Unión Europea, y recuerda que la crisis del coronavirus ha permitido mostrar la fragilidad de todo nuestro sistema.
El presidente de Cooperativas Agro-alimentarias ensalza la labor que está llevando el ejército sanitario de lucha contra el COVID-19, al que se ha unido el agro español en la importante labor de abastecer de alimentos a la población.
Lamenta que tengamos que estar pendientes, evidentemente por detrás del fallecimiento de miles de conciudadanos, de las secuelas económicas que va a tener esta crisis sanitaria y económica, especialmente en el canal HORECA, y en sectores agrarios como el del ovino-caprino y el de la fruta.
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Jóvenes agricultores y ganaderos de toda España se han reunido en la sede de John Deere en Parla (Madrid), bajo la organización de UPA. Ahí han reivindicado su papel: “Somos esenciales para el presente y el futuro de la producción de alimentos”. Cristóbal Cano, secretario general de la citada organización agraria, señala la principal conclusión del debate desarrollado: “Hay futuro para la agricultura y ganadería familiar pero es imprescindible asegurar una rentabilidad justa y estable de las explotaciones, así como servicios de calidad para los habitantes del medio rural”. Añade: “Echamos en falta que las ayudas estén adaptadas a las diferentes realidades sectoriales y territoriales que tenemos”. Los jóvenes insisten en el que consideran uno de los mayores escollos que se encuentran: “La burocracia, que complica su actividad hasta límites en ocasiones insoportables”.












